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CURSILLO PREMATRIMONIAL

Parroquia Virgen del Camino
Palza Julio Hernández Rubio s/n Collado Villalba (Madrid)
Tfno: 91 851 00 91




Sacramento y liturgia del matrimonio.



Los sacramentos son símbolos sagrados y como tales símbolos nos comprometen interiormente; por ser sagrados, nos anuncian la dimensión trascendente de la vida. Que expresan y realizan la salvación de Jesucristo en el mundo de un modo efectivo y real. Que comunican la gracia de Cristo.

Dios es amor y se siente impulsado a dar el ser, la vida a otros seres a quienes amar y por quienes ser amado. Dios crea así al hombre y a la mujer "a su imagen y semejanza" (Gn 1, 27).

La pareja humana es la imagen de Dios. El amor humano es la imagen y semejanza del amor de Dios. Esta es la vocación fundamental de todo ser humano: ser para el otro, el estar creados para el amor.

Cuando esta vocación al amor es vivida desde la fe como donación total de la vida, el amor y la relación entre el hombre y la mujer se hacen presencia misteriosa, pero real, de Dios mismo. El esposo es signo del amor de Dios para la esposa y la esposa es signo del amor de Dios para el esposo. Para ello es necesario que este amor sea respuesta a la propuesta de Dios, que nos propone en su hijo Jesús un amor hasta la donación total, la muerte: "nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos", "este es mi mandamiento que os améis unos a otros como yo os he amado". A esta propuesta nosotros tenemos que responder.

Los signos del sacramento del Matrimonio:

  • El consentimiento: son palabras que expresan el amor incondicional, reflejo del amor de Cristo al mundo y a la Iglesia.
  • Las alianzas: son señal de amor y fidelidad que se acepta libremente.
  • Las arras: signo de compartir no sólo lo material sino también un proyecto de vida, unos amigos, una familia...




Liturgia del Matrimonio


Queridos hermanos:

Estamos aquí, junto al altar, para que Dios garantice con su gracia vuestra voluntad de contraer matrimonio ante el ministro de la Iglesia y la comunidad cristiana ahora reunida. Cristo bendice copiosamente vuestro amor conyugal, y Él, que os consagró un día con el santo Bautismo, os enriquece hoy y os da fuerza con un Sacramento peculiar para que os guardéis mutua y perpetua fidelidad y podáis cumplir las demás obligaciones del Matrimonio. Por tanto, ante esta asamblea, os pregunto sobre vuestra intención.

- N y N, ¿venís a contraer Matrimonio sin ser coaccionados, libre y voluntariamente?

R. Sí, venimos libremente.

- ¿Estáis decididos a amaros y respetaros mutuamente, siguiendo el modo de vida propio del Matrimonio, durante toda la vida?

R. Sí, estamos decididos.

- ¿Estáis dispuestos a recibir de Dios responsable y amorosamente los hijos, y a educarlos según la ley de Cristo y de su Iglesia?

R. Sí, estamos dispuestos.

Así, pues, ya que queréis contraer santo Matrimonio, unid vuestras manos y manifestad vuestro consentimiento ante Dios y su Iglesia.

- Yo, N, te recibo a ti, N, como esposa y me entrego a ti, y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarte y respetarte todos los días de mi vida.

- Yo, N, te recibo a ti, N, como esposo y me entrego a ti, y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, y así amarte y respetarte todos los días de mi vida.

El Señor confirme con su bondad este consentimiento vuestro que habéis manifestado ante la Iglesia y os otorgue su copiosa bendición. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.



Oración sobre los esposos


Ahora, queridos hermanos, pidamos humildemente al Señor que derrame su bendición sobre estos esposos, y el que los ha consagrado con el sacramento del Matrimonio, los acompañe siempre con su bondadosa protección.

Oh Dios que con tu poder creaste todo de la nada, y, desde el comienzo de la creación, hiciste al hombre a tu imagen y le diste la ayuda inseparable de la mujer, de modo que ya no fuese dos, sino una sola carne, enseñándonos que nunca sería lícito separarlo que quisiste fuera una sola cosa.

Oh Dios, que consagraste la alianza matrimonial con un gran Misterio y has querido prefigurar en el matrimonio la unión de Cristo con la Iglesia.

Oh Dios, que unes la mujer al varón y otorgas a esta unión, establecida desde el principio, la única bendición que no fue abolida ni por la pena del pecado original ni por el castigo del diluvio.

Mira con bondad a estos hijos tuyos, que, unidos en Matrimonio, piden ser fortalecidos con tu bendición:

Envía sobre ellos la gracia del Espíritu Santo, para que tu amor, derramado en sus corazones, los haga permanecer fieles en la alianza conyugal.

Abunde en tu hija ......... el don del amor y de la paz e imite los ejemplos de las santas mujeres cuyas alabanzas proclama la Escritura.

Confíe en ella el corazón de su esposo ........, teniendo por copartícipe y coheredera de una misma gracia y de una misma vida, la respete y ame siempre como Cristo ama a su Iglesia.

Y ahora Señor te pedimos también que estos hijos tuyos: N. y N. permanezcan en la fe y amen tus preceptos; que, unidos en Matrimonio, sean ejemplo por la integridad de sus costumbres; y, fortalecidos por el poder del Evangelio, manifiesten a todos el testimonio de Cristo;

que su unión sea fecunda, sean padres de probada virtud, vean ambos los hijos de sus hijos, y después de una feliz ancianidad, lleguen a la vida de los bienaventurados en el reino celestial.

Por Jesucristo nuestro Señor

Amen.



Acto Penitencial


- Acto de contricción

Jesús, mi Señor y Redentor.
Yo me arrepiento de todos los pecados
Que he cometido hasta hoy,
Y me pesa de todo corazón
Porque con ellos ofendí
A un Dios tan bueno.


Propongo firmemente
No volver a pecar, y confío en que
Por tu infinita misericordia
Me has de conceder
El perdón de mis culpas
Y me has de llevar a la vida eterna


- Forma de confesarse:

a) Rito inicial:

Sacerdote: Ave María Purísima
Penitente: Sin pecado concebida. Hace ... que hice mi última confesión. Mis pecados son los siguientes...

b) Cuerpo del sacramento

  • El penitente confiesa sus propios pecados,
  • escucha después la palabra del sacerdote;
  • acepta la obra de penitencia que le es propuesta para satisfacción de sus pecados y para enmienda de su vida,
  • manifiesta su arrepentimiento recitando el ACTO DE CONTRICCIÓN con la siguiente fórmula:

    Señor Jesús, Cordero de Dios
    que quitas el pecado del mundo,
    reconcíliame con el Padre por la gracia del Espíritu Santo;
    purifícame de todos mis pecados
    y haz de mi un hombre nuevo. Amén.

  • finalmente el sacerdote da la absolución al penitente.
c) Despedida:

Sacerdote: El Señor ha perdonado tus pecados. Vete en paz.


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