Espiritualidad del matrimonio y de la familia
1.- INTRODUCCION
Nos ayudamos del diccionario para desglosar los términos del título de éste tema.
Espiritualidad: cualidad de espiritual.
Espiritual: adj. del espíritu
Espíritu: parte que, además del cuerpo, constituye a los seres que piensan, sienten y quieren, con la cual realizan estas operaciones.
Matrimonio: unión de un hombre y una mujer legalizada con las ceremonias y formalidades religiosas o civiles establecidas, para constituir una familia. Constituye uno de los sacramentos de la Iglesia.
Sacramento: cada uno de ciertos actos instituidos por Jesucristo por los que los cristianos reciben un efecto espiritual de santificación o gracia divina. En todo sacramento hay un encuentro con el Señor, en el que Él nos comunica su gracia y nos hace participar en la vida divina.
Del latín: misterio religioso, consagración, compromiso. Sacrare: consagrar, dedicar a la divinidad, santificar, tornar inquebrantable e invulnerable, fortalecer y sellar.
En el sacramento del matrimonio son los dos cónyuges, el novio y la novia, los ministros. La Iglesia consagra el matrimonio, lo santifica, lo pone bajo la bendición de Dios.
Familia: conjunto formado fundamentalmente por una pareja humana y sus hijos.
Intuimos ya que lo que alienta y anima primeramente a un matrimonio, que posiblemente después se convierta en familia, es algo trascendente y sobrenatural. Ese algo no es algo, sino alguien, y ese alguien es el mismo Dios, que infunde su Espíritu sobre nuestro matrimonio.
2.- CONSIDERACIONES SOBRE EL SACRAMENTO
Dios está presente en el matrimonio desde el primer momento. En el sacramento del matrimonio Cristo santifica y completa el amor de dos personas. Para la Iglesia, el matrimonio es un lugar privilegiado de encuentro con Dios. En el amor mutuo de los cónyuges éstos pueden adivinar el amor de Dios hacia ellos. En el intento diario de amarse uno al otro atisban el significado profundo del amor de Dios que culmina en la cruz: "Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos" (Jn 15, 13).
El sacramento del matrimonio no se recibe el día de la boda y "ya está". No, el día de la boda Dios bendice nuestro matrimonio para siempre, hasta que la muerte nos separe, todos y cada uno de nuestros días de vida juntos. Así es que Dios está en nosotros y con nosotros cada día y cada día bendice nuestro amor. El sacramento del matrimonio lo recibimos y lo vivimos día a día, minuto a minuto, es un sacramento permanente que se extiende a toda la vida de los esposos.
Podemos decir que nuestra vocación cristiana individual, la vamos a vivir desde el día de nuestra boda en nuestro matrimonio. Es nuestra mujer o nuestro marido nuestro "más próximo" y por tanto a quien primero debemos amar, de quien primero somos responsables y con quien caminamos hacia Dios. Es la persona que Dios ha puesto a nuestro lado para hacerla feliz y para que a su vez nos haga felices, y es en ésta persona en la que primero debemos descubrir a Dios. Su amor por nosotros es un reflejo del amor que Dios nos tiene.
3.- ¿QUÉ ES LA ESPIRITUALIDAD DEL MATRIMONIO?
La vida espiritual consiste en vivir nuestra relación de amistad con el Señor, en la vivencia de la Iglesia y en el compromiso cristiano. La vida espiritual se manifiesta:
- por la participación en los sacramentos
- por la oración personal y de pareja
- por nuestra relación con el Señor
- por el amor fraterno
- por la misericordia.
La vida espiritual nace por la participación de la vida divina y significa la vida humana en el Espíritu Santo. Es la vida de todo el ser humano vivida en el Espíritu de Jesús. Abarca todo nuestro ser. La vida espiritual es la fe vivida.
Es vivir la voluntad de Dios sobre mi vida, es decir, vivir la vocación que Él me ha dado. En nuestro caso la voluntad de Dios, la vida que Él quiere, la vocación que El pide es el matrimonio.
La vida espiritual de los esposos es vivir la realidad de su vida conyugal y familiar, su matrimonio en Cristo, con todo lo que ello conlleva.
Dios está con nosotros y bendice nuestro matrimonio cada día, pero … ¿Cuál es el papel de Dios en nuestro matrimonio?, ¿Qué espera Dios de nosotros, de nuestro matrimonio?
Lo que Dios nos pide a los esposos es que nos queramos de verdad, con todas las consecuencias. Uno no puede pretender seguir a Dios y crecer en la vida espiritual sin tratar de crecer a la vez en la entrega y unión con la persona con la que se ha casado. La vida cristiana de los cónyuges consiste en vivir en Dios la vida real de cada día, vivir de verdad con Cristo vivo lo que El mismo nos ha pedido: el matrimonio y la familia.
El matrimonio es una comunión de vida y amor que implica la confluencia de dos vocaciones, la del varón y la de la mujer. Tenemos, pues, la comunión de dos personas en el Señor. Cristo las llama a vivir en Él y por eso se puede decir: "somos tres: tu, yo y el Señor". Aquí no se puede caminar "por libre", cada uno por su lado, sino que hay que aprender a caminar juntos hacia Dios.
En el centro de la vocación matrimonial está otra persona, un varón o una mujer. Descubro de la mano del Señor que mi vocación eres tú. Esto supone una elección eterna de amor por la que Dios nos ha pensado el uno para el otro. Te he recibido del Señor como don y tarea: "Tú eres un regalo que Dios me ha confiado. Él me ama tanto que desde siempre ha pensado en ti para mí. Tanto me quiere que me ha regalado una persona tan maravillosa como tú. Pero también es cierto que tú no me perteneces; yo no puedo hacer contigo lo que me plazca. El te ha puesto en mis manos y te ha confiado a mí. He de amarte como le agrada a Dios; tengo la responsabilidad de aprender a amarte y verte como Dios te ve y te ama".
Lo primero en Dios para mí eres tú. Tú eres la tarea principal de mi vida, tú eres mi misión. Tú eres mi camino hacia Dios. Qué precioso es saber que necesito de ti para ser de Dios.
Es decisivo establecer una jerarquía de valores correctamente en nuestra vida; primero el Señor, después tú, y luego todo lo demás ( hijos, familias de cada uno, grupos cristianos, amistades, aficiones …)
La vida espiritual de los esposos supone que todo crecimiento en Cristo implica un crecimiento en el amor humano. Para poder crecer en el Señor hay que crecer en delicadeza, en cariño, en ternura, en atención al otro, en toda una serie de aspectos que conlleva el amor humano.
Un auténtico progreso espiritual de los esposos tiene que llevarles a quererse siempre más, a un profundo y mayor enamoramiento mutuo, que es uno de los signos fundamentales de que los esposos están creciendo en Cristo. Los momentos difíciles, de crisis, han de servir y ayudar para madurar en el amor.
4.- ¿CÓMO SE VIVE LA ESPIRITUALIDAD MATRIMONIAL?
Queriéndose.
Queriéndose como Dios quiere que nos queramos:
- Confiando en nuestro esposo / a, dialogando con él - ella. Guardándose fidelidad.
- Respetándole y respetando el gran misterio de que Dios habita en su corazón. Respetando la vulnerabilidad del otro, sus puntos débiles que conocemos porque ha confiado en nosotros, porque nos quiere.
- Perdonándole al otro sus pequeñas y grandísimas faltas. Perdonando siempre. No pasando factura porque "has hecho, has dicho, has prometido …"
- Aceptándole como ser único e irrepetible, con sus virtudes y sus defectos, y como la persona que Dios ha puesto a mi lado para llegar a Él. No tratando de cambiarle.
- Confiando en el Señor, dialogando con Él, rezando: contándole nuestras alegrías y nuestras penas.
- Tratando de hacer su voluntad y seguirla. Señor, ¿qué quieres de nosotros?
- Alimentando nuestra fe: participando de los sacramentos,
- Compartiendo la gran alegría de que Él está con nosotros, en nuestro matrimonio, todos y cada uno de nuestros días.
- Agradeciéndole a Dios el regalazo que ha sido encontrarte, que te haya puesto en mi vida, y compartir, soñar y luchar por una vida juntos
- Manteniendo encendida la llama de nuestro amor: cuidando el detalle cada día, estando pendiente siempre del otro, con cariño, ternura y delicadeza.
- Renunciando a nosotros mismos, a nuestro egoísmo y a nuestro orgullo. Siendo conscientes de que en un matrimonio no triunfa o fracasa uno, sino que tanto el triunfo como el fracaso es de los dos.
- Caminando juntos, proyectando juntos, soñando juntos, no yendo cada cual en una dirección distinta … o en paralelo, cada uno por su cuenta.
- Poniendo desde el primer momento una escala de valores correcta: Dios, cónyuge, hijos … Ser conscientes de que a quien hemos elegido es a mi marido, a mi mujer.
- No tratando de hacer o pedir al otro que sea dios, porque no lo es.
- Aceptando a los hijos como fruto de nuestro amor y como regalo de Dios. Queriéndolos como hijos de Dios y transmitiéndoles la fe.
- Dando testimonio de la alegría de nuestro amor y de la alegría de saber que Dios está con nosotros todos los días. Siendo reflejo de su amor hacia los demás.
- Siendo conscientes de que al final de nuestros días se nos examinará en el amor, y que lo primero que nos preguntará el Señor es cuanto he querido a mi esposo, a mi esposa.
Diálogo reflexión en pareja
REFLEXIONES SOBRE NUESTRA ESPIRITUALIDAD MATRIMONIAL.
¿Cómo vivimos nuestra fe en pareja ahora de novios? ¿Qué espacio le dejamos al Señor en nuestra vida de novios?
¿Cómo nos planteamos nuestra vida de casados? ¿Contamos con el Señor en nuestras decisiones? ¿Le tenemos presente en nuestros planes de futuro? ¿Cómo queremos enfocar nuestra vida de casados?
¿Somos conscientes de que a la persona a la que más tendremos que perdonar en nuestra vida va a ser a nuestro marido, a nuestra mujer?
¿Rezamos juntos? ¿ Pedimos al Señor por nuestro novio, por nuestra novia? ¿Conocemos el gozo de que cada vez que nos reunamos en su nombre Él estará en medio de nosotros?
¿Cómo vivimos los preparativos de la boda? ¿Nos olvidamos de lo esencial? ¿Cómo estamos preparando la ceremonia?
¿Somos conscientes de que "somos tres" en nuestro matrimonio?
¿Hemos experimentado el gozo de caminar con Dios a nuestro lado?
Como matrimonio, ¿cuál queremos que sea nuestra escala de valores? ¿cuáles son nuestras prioridades?
¿Hemos experimentado ya las limitaciones de nuestro amor humano? ¿Hemos aprendido a perdonarnos?
¿Acepto a mi novio / novia desde el Señor, tal cual es? ¿Tengo esperanzas de poder cambiarle o de que cambie con el tiempo? ¿Acepto y trato de amar a las personas a las que mi novio / a quiere?
¿Somos conscientes del regalo que es el otro para mí? ¿Estoy dispuesta / o a dar mi vida por ti, a regalártela? ¿Es tu vida algo precioso para mí? ¿Veo en ti el regalo que Dios pone en mi vida?
¿Somos conscientes de que el amor se construye cada día? ¿Cuidamos los detalles?
¿Sabemos que esto es un equipo en el que ganamos o perdemos los dos juntos?
TEXTOS BIBLICOS PARA LA REFLEXIÓN
- Creados como hombre y mujer Gen, 1, 26-28 Mt 19, 4
- Abandonar a los padres Mc 10,6-9 Mt 19, 5
- Ser una sola carne Mc 10, 6-9 Gn 2, 18-24 Mt 19, 5-6
- La indisolubilidad del matrimonio Mt 19, 3-6
- Las bodas de Caná Jn 2, 1-11
- El matrimonio: sacramento de la vida cotidiana Ef 5, 21-33
- El misterio del matrimonio Ef 5, 2ª. 21-33
- Construir sobre bases sólidas Mt 7, 24-29
- Signos de paz después del diluvio Gen 8, 1-12
- Descubrir la fuente del amor y de la felicidad Flp 4, 4-9 Jn 15, 9-17
- Vuestros cuerpos son templo del Espíritu Santo 1 Co 6, 17-20
- Vosotros sois la luz del mundo Mt 5, 13-16
- Me casaré contigo en matrimonio perpetuo Os 2, 21-22
- No os agobiéis por el mañana Mt 6, 25-34
- ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo? Rm 8, 37-39
- Acogeos mutuamente, como Cristo os acogió Rm 15, 5-7
- Si no tengo amor, de nada me sirve 1 Co 12, 31
- El Dios de la paz estará con vosotros Flp 4, 4-9
- Que todos respeten el matrimonio Hb 13, 1-4
- Amemos de verdad y con obras 1 Jn 3, 18-24
- Dios es amor 1 Jn 4, 7-12
- Este mandamiento es el principal y primero Mt 22, 35-40
- Permaneced en mi amor Jn 15, 9-12
- Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros Jn 15, 12-16
- Que sean completamente uno Jn 17, 20-26
- Todos un mismo pensar y un mismo sentir 1 Pe 3, 1-9
- - - o - - -